La familia crece, pero... ¿Los negocios también?
La familia crece, pero... ¿Los negocios también?
21/01/2018 Categoría:  Actualidad

¿Qué pueden tener en común Hermés, Fiat, Heineken, The New York Times, Ebay, Microsoft, Starbucks, Mercadona, Banco Santander o el gigante gallego Inditex? Todas son empresas familiares. Es cierto que todavía se piensa en una firma muy pequeña donde únicamente trabajan los parientes», reconoce Berta Rivera Castiñeira, directora de la Cátedra de Empresa Familiar de la UDC. Pero, para que nos hagamos una idea de su importancia en nuestra economía, en torno al 90 % de las sociedades gallegas son familiares. Entre todas generan casi nueve de cada diez empleos privados en Galicia. Dominan en los sectores primario e industrial, construcción, comercio y hostelería. Muchas son pymes, pero aquí también están multinacionales líderes en su gremio y motores de comarcas y ciudades enteras. El hogar de iniciativas creativas que se convirtieron en un modo de vida para cientos de personas. A las compañías cotizadas, aquellas cuya propiedad se encuentra fragmentada en acciones y cuyo principal socio tiene menos del 50 % de los derechos de voto, se les aplica la definición si la persona que fundó o adquirió la entidad, o sus familiares o descendientes, poseen el 25 % de los derechos de voto». Entra en este grupo, por ejemplo, la textil de Arteixo, de la que Amancio Ortega controla el 60 % de las acciones del grupo. Con Castilla La Mancha, Cantabria y Murcia, la gallega es la comunidad donde gozan de mayor presencia. En el conjunto de España suponen cerca del 70 % del PIB y crean más de 10 millones de empleos», detalla Rivera. Nuestro país no es una isla. En Europa, y según el último informe realizado por el IE Business School y Banca March, Italia, Francia y Portugal nos superan en número de empresas familiares cotizadas.Si es cierto que el esqueleto societario de una región es un espejo de su nivel de desarrollo económico, ¿Qué nos dice sobre Galicia el peso que tienen este tipo de compañías? Su implantación depende de la estructura sectorial y del tamaño de la población empresarial de la región, explica Rivera, que también es profesora titular de Economía Aplicada en el campus de A Coruña. En el caso gallego, la contrapartida es que, a diferencia de polos industriales como Cataluña, su prominencia no se compensa con la inversión de capital extranjero. La dificultad para conseguir financiación es un punto débil. Tienen más aversión al riesgo y esto puede limitar su crecimiento. Con todo, el momento más delicado es la sucesión. Dos de cada tres no tienen planes respecto al modo de transmisión. Muchas desaparecen por problemas familiares, y no empresariales, avanza Rivera. Recomendamos el protocolo familiar -continúa la docente-. Un documento abierto donde se recogen aspectos como la incorporación y salida de familiares o normas para la jubilación. Según los datos que manejan en la cátedra, apenas un 8 % llegan a la tercera generación en España. En Bélgica, sin embargo, este porcentaje es del 17 %. ¿Cómo se consigue? La profesionalización parece el camino. Con el paso de las décadas, los descendientes que se van incorporando a las marcas gallegas han ido mejorando en este aspecto. Directivos con formación universitaria más sensibles a los cambios tecnológicos, a la diversificación o al reto del comercio online. Constituyen ejemplos que diluyen el estigma que todavía pesa sobre estas sociedades: Las familiares no son sinónimo de compañías menos competitivas. Durante la crisis su tasa de mortalidad fue superior respecto a las no familiares. Pero, al analizar su productividad, su tendencia fue la de mantener el empleo incluso en un entorno de reducción de ingresos, incide. Además, hay otro factor a tener en cuenta: Se conciben como un proyecto de vida de varias generaciones». Y esta es una de sus fortalezas.

Fuente: La Voz de Galicia